Humor político

Por Cristino Kallen

Encontré en un pasillo municipal una foto de la Ministra Arabella pinchada con alfileres y un cogote de pollo como bufanda colgada en el cuello. ¿Qué pasó? le pregunté anonadado a un cercano colaborador de La Emperadora que con cara de pocker desmintió en primer término cualquier relación de cercanía con el hecho puntual “porque la brujería no es nuestro estilo” y al toque cambió de tema: “Cristino, estamos más tristes que marineros que le afanaron el barco y quedamos más desorientados que caballo arriba de un techo. La noticia de que El Gran Jefe cambió a La Emperadora por la barilochense y que Pedrito no cumplió con la promesa que hizo aquí en Allen cuando dijo que era Su Tiburona nos deja en el peor de los escenarios. ¿Se acuerda?”.

Recuerdo, recuerdo. Claro. Le vaciaron el océano a La Tiburona y quedó chapoteando en un charquito. ¡Y vaya uno a saber los coletazos de la reacción! Imagino la desazón.

No es para menos Cristino, pero nos queda el consuelo de que a la contra interna del Juntismo tampoco le dieron ni un chupetín.

Tengo entendido que las listas se hacen con toda gente nueva. Lo dijo El Alberto en la Fiesta de la Pera y lo está cumpliendo. La pregunta del millón: ¿Qué harán ahora? Es como que siamo fuori dalla copa.

Nos queda la esperanza de una banca interplanetaria y las nuevas instancias municipales y nacionales. ¡Ojo Cristino que Macri, Cristina y Lavagna aun no completaron sus fórmulas! ¡Ojo!

Contuve mi reacción e iba a decirle ¡Jodéme! Y pensé que  la esperanza es el sueño de los seres despiertos, la cagada es cuando te agarra dormido.

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