Humor

La manguereaba y era feliz.

Su madre tenía fama de no gustarle demasiado el jabón y el agua. El aseo personal era una quimera. Y las consecuencias negativas se reflejan en la escuela en donde sus compañeritos y maestras no soportaban “su olor a pata”, entre otros olores. Fue así que una de las docentes asumiendo una actitud heroica y solidaria con sus pares y comunidad educativa citó al padre del muchacho que ya estaba por egresar. El hombre, sencillo, trabajador no se inmutó con la noticia. “¿Sabe que pasa señora maestra? La culpa la tiene La Negrita que siempre le escapó al agua. En el barrio le dicen yerba Amanda porque nunca se lava (como la publicidad del mate) y entonces los chicos aprenden. ¡Ya no sé qué hacer! Con decirle que cuando quiero hacer el amor con La Negrita -para pasarla bien-   la manguereo y queda como pinturita. Y ya llevo como siete manguereadas desde que estamos juntaos”.   

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