Historia

El Cordobazo cumplió 50 años

Histórico Informe para el diario La Nación. Por Gabriela Origlia.Edición fotográfica: Fernanda Corbani.

Los 50 años del Cordobazo coinciden con el quinto paro general de la CGT contra la gestión de Cambiemos. Durante el gobierno de Juan Carlos Onganía (1966-1970), hubo estallidos en distintos puntos del país, como Corrientes y Rosario . En Córdoba , donde el vínculo entre estudiantes y obreros era fuerte, los tiempos se aceleraron por la decisión de suprimir el “sábado inglés”, conocido también como la media jornada laboral. Los trabajadores mecánicos del Smata y el sindicato Luz y Fuerza convocaron a un paro activo con movilización para el 29 de mayo de 1969; adhirieron los estudiantes y en medio de una marcha masiva hubo ataques a empresas multinacionales y una fuerte represión que terminó con 20 muertos y decenas de detenidos, entre ellos los líderes sindicales Agustín Tosco (Luz y Fuerza), Atilio López (UTA) y Elpidio González (Smata). Carlos Caballero, interventor de Córdoba en el ’69, confiaba en contener la movilización solo con la Policía, pero fue desbordado y Onganía pidió a Alejandro Lanusse, entonces jefe del Ejército, que desplazara tropas del Tercer Cuerpo, cuyos principales regimientos están a menos de media hora del centro cordobés.

La llegada se demoró hasta que finalmente los soldados entraron al barrio Clínicas a reprimir. Los obreros  mecánicos del Smata y el sindicato Luz y Fuerza convocaron a un paro activo con movilización para el 29 de mayo de 1969.  Mucho tiempo después Lanusse relataría: “El 29 de mayo es el instante crítico que marca el fracaso político de la Revolución Argentina (.) Su legitimidad estaba en el orden, orden que expresaba, en la teoría oficial, un consenso pasivo, y aún para algunos entusiastas, un plebiscito cotidiano. El 29 de mayo quedó en claro que el tantas veces invocado consenso pasivo, si alguna vez existió, había desaparecido. La novedad podía entenderse o no. Pero lo grave es que se comprendía a plazos”. Hubo una fuerte represión que terminó con 20 muertos y decenas de detenidos, entre ellos los líderes sindicales Agustín Tosco (Luz y Fuerza), Atilio López (UTA) y Elpidio González (Smata). En un texto que escribió Tosco después del Cordobazo señaló: “Es la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración de todos los días”. Planteó Tosco que se produjo en Córdoba porque “no fue engañada por la denominada Revolución Argentina. Córdoba no vivió la ‘expectativa esperanzada’ de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de modernización y de transformación que prometió Onganía, Martínez Paz, Salimei y Ferrer Deheza y luego Borda, Krieger Vasena y Caballero”. Para el historiador Esteban Dómina, el movimiento estuvo relacionado con el “clima de época; nace como una cuestión reivindicativa pero después adquiere la dimensión de una pueblada; fue un grito libertario en medio de una dictadura”. A su entender, el clima histórico empezó a consolidarse en 1966 con el asesinato por parte de la policía cordobesa del estudiante radical Santiago Pampillón. “Significó un cambio respecto de la actitud del estudiantado que nunca se había llevado bien con los sindicatos peronistas; a partir de entonces asume una actitud más solidaria y eso impacta en el Cordobazo”, dijo el historiador. El sindicalista López fue asesinado en septiembre de 1974 por la Triple A; no solo había sido uno de los líderes del Cordobazo sino que en el ’55 dirigió la primera huelga en el período de la “Revolución Fusiladora”. En 1973 fue electo vicegobernador de Córdoba junto a Ricardo Obregón Cano. “Sin Torres no hubiera habido Cordobazo; él sacó a los mecánicos a la calle no a luchar solo por sus reivindicaciones sino por los de toda la ciudadanía, salieron a pedir libertad, por eso los acompañaron todos”, describió el abogado laboralista Lucio Garzón Maceda.

“La pretendida división o enfrentamiento; lo piensan López y Torres entre la primera y segunda semana de mayo y lo invitan a Tosco que estaba en la otra CGT y él invita a los estudiantes. Por eso terminan todos juntos”, dijo Garzón Maceda. Tosco, en ese entonces, estaba en la CGT “ortodoxa”, la “de los Argentinos”, mientras que López y Torres militaban en la otra, en la CGT Azopardo. Las dos centrales aprobaron el documento fundacional del Cordobazo. Garzón Maceda insistió en que el movimiento demostró que el sindicalismo no puede ser sólido si, a sus reclamos puntuales, no le suma un programa de una trascendencia que vaya más allá de lo corporativo. “Eso dejó demostrado el Cordobazo”, sintetizó el abogado, quien, en la actualidad, es asesor de muchos gremios. En ese punto coincidió Dómina quien enfatiza que la dirigencia gremial de aquellos años estaba “comprometida con sus bases; marcaba una calidad que se fue perdiendo con el tiempo, lo mismo que la solidez de la organización sindical. Claro que el estado de politización era muy fuerte. El Cordobazo fue el final del onganiato; un punto de inflexión de esa dictadura”.

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