Humor

No estuvo tan mal

¿Qué trajo de positivo el corte de luz en todo el país? En principio desmentir a mi esposa, quien apenas se apagaron todas las luces de la casa gritó: ¡Seguro que estuviste haciendo algún invento, alguna pelotudez como siempre! ¿Quién te dijo que eras electricista? Si no sabes cómo se cambia un foco”.  Lo único que hice fue apretar el botón del inodoro para que evacúe un semejante testimonio que había dejado para la historia, pero nunca pensé que podría provocar tamaño despelote. Apenas balbucie “yo no fui” que me mandaron a preguntar a los vecinos. Era temprano y uno pensó que venía arrastrando una lujuriosa noche de alcohol. Parecería que es general. “Edersa y la madre que te….”, fue la síntesis del momento. Después nos enteramos que era nacional así que los vecinos kirchenistas le echaron la culpa a Macri y desde la otra parte de la grieta,  a los 12 años de Cristina y Néstor por no haber realizado las inversiones energéticas a tiempo. Lo concreto es que quedamos inmóviles. Sin reacción. Al mediodía seguíamos en la oscuridad y se sirvió el almuerzo del Día del Padre, con tres velas, y en familia. Lo positivo fue que ningún comensal atendió el celular y me vino el recuerdo de los viejos almuerzos. Hasta charlamos e hicimos sobre mesa. Obviamente el cabernet que trajeron mis hijos motivó una siesta santiagueña acompañada por la falta de luz, hizo que volviera en mí cierto romanticismo. Invité a la patrona a compartirla. “¿Y los platos quién los lava? Una montaña me dejaron. Además, roncas a los cinco segundos. ¡Anda! Decile a los caniches que te acompañen”. Cuando dieron las 6 de la tarde, abrí mis ojos y todo seguía en tinieblas. Seguía lloviendo. Pensé: Ahora viene Gozdilla y nos rompe el tuje. Mi familia seguía reunida. Mate y galletitas. De repente sonó un ruido fuerte. Una fuerte y explosiva flatulencia. ¡Fuiste vos! ¡Fuiste vos! ¡Fuiste vos! Se culpaban unos a otros. Los caniches se hacían los distraídos. Como dijo la querida tía Eda: un pedito en la oscuridad no tiene dueño. Como éramos muchos respiramos enseguida y lo terminamos rápidamente. Cada tanto es bueno un corte.

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